Domingo, Febrero 26, 2017
FÉLIX LEZCANO, GERENTE DE BODEGAS LEZCANO-LACALLE

“Desde que nació, la bodega ha marcado tendencia en Cigales”

El dominio de Lezcano-Lacalle está situado en lo más alto de la comarca de Cigales. Se trata de una situación excepcional a tan sólo 30 kilómetros de Valladolid. Allí comenzó la historia de una bodega que ha cumplido en 2011 veinte años de vida exitosa, con una trayectoria marcada por la innovación y el cambio.

– Lezcano-Lacalle es uno de los nombres más representativos de la D.O. Cigales. ¿Cómo ha sido la evolución de la Bodega en los últimos años?
Hemos evolucionado siguiendo las tendencias, pero haciéndolo anticipadamente. En el año 1991, cuando Cigales se consolida como Denominación de Origen, es también el año de fundación de la Bodega y en el que se elabora nuestra primera cosecha, integra de vino tinto. Hasta el año 1996 el Lezcano-Lacalle Reserva fue el único vino reserva de la Denominación de Origen, a partir de ese año surgen en otras bodegas. Nuestra evolución fue constante, en la cosecha de 1995 comenzamos a elaborar nuestro rosado, entonces la tendencia era una botella alargada, con colores más apagados respecto a los actuales. Nuestro vino volvió a romper, embotellado en “botellas con hombros”, son vinos de maceración adoptando el color más atractivo y atrevido del fresa. Hemos marcado tendencia porque a día de hoy prácticamente todas las bodegas nos han seguido. Pasan los años, y nuestros vinos cuentan con una gran aceptación en el mercado. Otro punto a destacar a lo largo de nuestra trayectoria es la cosecha del año 2008, cuando empezamos a hacer una vendimia muy temprana para elaborar un espumoso de alto rango. El año pasado, en la víspera de la Navidad, salió al mercado. También hemos marcado tendencia en dicho campo, ya que el nuevo reglamento de la Denominación de Origen ampara ya la elaboración de vinos espumosos. En definitiva, desde que nacimos hemos querido marcar un ritmo fuerte que nos ha favorecido en todo momento. La tendencia de la bodega a día de hoy es seguir apostando por los vinos tintos y por la exportación. Ya comenzamos a comercializar vinos al exterior en los años 90, pero fue una tendencia que dejamos de lado por la amabilidad del mercado nacional, pero desde el 2010 hemos vuelto a retomar la internacionalización. Estamos muy posicionados en centro Europa y Estados Unidos, donde la tendencia de consumo es de vinos tintos de envejecimiento. Por eso, en 2011 hemos duplicado el parque de barricas y se ha subido la producción. Tenemos vinos de calidad muy competitivos.

– ¿Cuáles son las marcas que tienen en estos momentos en los mercados?
Fuera de España trabajamos principalmente con dos vinos. Uno de ellos es el Maudes, un vino de crianza con 12 meses de barricas, serio pero a la vez moderno, ágil, muy bien vestido y competitivo. A la vez, estamos entrando en los mercados con algo totalmente distinto el hermano mayor de la familia y el vino más alto en gama, Dú, que tiene dos años de barrica, dos fermentaciones, dos niveles de tostados... Es un vino de crianza especial que cuesta elaborar cinco años. Es sofisticado, muy complejo y ha tenido una aceptación total en mercados como los de Alemania y Reino Unido.

– ¿Cómo valora la cosecha?
En un principio se preveía que se iba a adelantar, pero la uva no acababa de madurar. Ha tenido mucha concentración de azúcares, como enólogo esperé hasta el último momento con la esperanza de que lloviera para equilibrar la uva. No fue así, por lo que como decía la concentración de azúcares es muy alta. La sanidad vegetal de la uva es extraordinaria. En definitiva, hemos seleccionado la uva más propicia para el rosado y la que estaba más sobremadura para los tintos. El resultado ha sido muy bueno, aunque hemos tenido un 15 por ciento menos de producción.

– Una de las últimas novedades de la Bodega Lezcano-Lacalle son los espumosos, ¿qué características van a tener? ¿Qué encontrará el consumidor cuando abra una de sus botellas?
Hemos hecho un espumoso atendiendo a la filosofía ancestral de las elaboraciones de Cigales. Es decir, una elaboración a base de Tempranillo y mezclando variedades de uva. Nosotros hemos seleccionado Albillo, Verdejo y Sauvignon Blanc. Hemos elaborado un vino rosado espumoso a partir de cuatro uvas, con un largo periodo de rima, el tiempo que permanece el vino con la levadura en cueva es de casi dos años. No tiene azúcares añadidos, por tanto es seco, es un Brut Nature denominado Átima. Es un vino sorprendente, rosado porque está elaborado al abrigo de la Denominación de Origen de Cigales, es un vino muy largo, con complejidad en nariz...

– ¿Qué puede aportar a una mesa un espumoso rosado?
Sobre todo puede aportar mucha sorpresa. Recomiendo probarlo por ejemplo con un cocido. La gastronomía de “cuchareo” le va fenomenal. Indiscutiblemente también funciona a la perfección con los platos ya clasificados para los espumosos rosados.

– ¿Qué proyectos de futuro tienen en mente?
Queremos aumentar el parque de barricas para centrarnos en la elaboración de Maudes. Una vez consolidados, queremos volver a fomentar el enoturismo, dando un paso más, es decir, no hay que estar a la espera de que alguien venga a visitarnos. Somos nosotros los que nos tenemos que comprometer con el trabajo y la bodega, por ejemplo abriendo por norma tres-cuatro días a la semana la bodega para que aquel que quiera venir lo pueda hacer sin previo aviso. El objetivo es dinamizar la bodega.

Balneario La Hermida
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