Lunes, Septiembre 25, 2017
AMADA DE SALAS, GERENTE Y PROPIETARIA DE LA BODEGA REMIGIIO DE SALAS

“Nuestra calidad está conseguida a partir de un trabajo constante”

En una de las ocho fachadas de piedra, del conjunto de naves subterráneas que constituyen Bodega Remigio de Salas, figura la fecha grabada de 1738, correspondiente al origen de la Bodega más emblemática de Cigales, un museo vivo de la elaboración tradicional, enclavado en Dueñas.

La actual Bodega Remigio de Salas Jalón, es por tanto la suma de ocho bodegas que con el paso de los años se han ido uniendo para satisfacer la creciente demanda de vino, dando lugar a un auténtico laberinto de naves con antiguas cubas de madera y depósitos de almacenamiento, donde el vino reposa y mejora con el paso del tiempo. Según los datos que constan en los archivos de la familia Salas el origen de la bodega data de 1738, siendo propiedad de la familia Medina-Rosales. El matrimonio de doña Gumersinda Medina-Rosales y de don Pablo Salas Quevedo coincide con el gran apogeo y expansión de la bodega como consecuencia de la exportación de vino a Burdeos afectado en aquel momento por la filoxera. Lo que conllevó la ampliación de la primera bodega y la construcción del lagar que con total seguridad será el más impresionante y mejor conservado de Castilla y León.

Es en dicho lagar donde consta la fecha de 1887. Se sabe por la documentación conservada que estuvieron trabajando canteros especializados durante más de un año colocando piedra a piedra el lugar donde posteriormente se cubriría con uva cada cosecha. Está construido con piedras de sillería, perfectamente colocadas, con esquinas redondeadas y acompañadas por bóvedas de medio cañón y arcadas de impoluta perfección. Posteriormente Pedro Salas Medina-Rosales, uno de los tres hijos del matrimonio, continúa con la labor de sus predecesores. Tras licenciarse en Farmacia en la Universidad de Santiago de Compostela decide continuar con el negocio familiar. Fue un auténtico apasionado de la viticultura y gracias a él se conservan una de las mejores plantaciones de viñedo de Castilla y León, no sólo por su edad sino por la calidad y variedad del fruto.

Desde entonces, aún se conservan las viñas que con más de ochenta años forman parte de la explotación vitícola de Remigio de Salas Jalón, que junto con su mujer Pilar Ortega, se embarcaron en la Denominación de Origen Cigales desde sus inicios. Recientemente su hija Amada se ha incorporado a la bodega familiar, continuando con la filosofía de sus padres y dando el salto en el año 2006 a la elaboración de vinos tintos. Los caldos de la bodega Remigio de Salas Jalón elaborados sólo con viñedos propios y bajo la marca Las Luceras, han cosechado en los últimos años un gran éxito tanto a nivel nacional como internacional.

Amada de Salas nos contesta sobre la actualidad de la bodega:
– ¿Cómo valora la cosecha que recientemente ha finalizado?
Es una cosecha que en términos generales podríamos describir como positiva por el estado sanitario de la uva, extraordinario, el tiempo también nos ha acompañado y nos ha permitido realizar todos los trabajos de vendimia de la mejor forma posible. En algunos casos, podríamos decir que la cosecha ha estado marcada por un exceso de maduración, pero a grandes rasgos es de gran calidad.

– Dentro de la Denominación de Origen de Cigales se han producido diversos cambios en el Reglamento. ¿Cree que los cambios son positivos?
Creo que la Denominación de Origen de Cigales tiene gran potencial y debe desplegarlo. Cuantas más posibilidades tenga pues mucho mejor. La apertura es positiva y vamos a dar mucho que hablar.

– Volviendo al vino. ¿Cómo cree que será el producto final que surja a partir de la vendimia?
Opino que será un vino singular, con mucha personalidad. Marcado sin duda por la añada.

– Desde el punto de vista comercial, ¿qué previsiones tienen para el próximo año?
Intentaremos mantener los mercados en los que tenemos una buena posición, aunque no descartamos abrir nuevas vías de mercado en el exterior.

– ¿Es difícil mantenerse en la máxima calidad?
Si trabajas día a día y te gusta lo que estás haciendo no es difícil. Es algo que forma parte de una filosofía y aquí en Remigio de Salas lo tenemos muy claro, queremos calidad y la queremos conseguir a partir de trabajo duro y constante.

Tataranieta del vino
Más que una ‘hija del vino’ se considera ‘una tataranieta’, pues pertenece a una saga de viticultores y bodegueros palentinos. No renuncia al valor añadido de su bodega, ni al escenario tradicional donde se ha movido desde que era una niña. Está muy orgullosa de conservar los 14 metros de viga en el lagar y de las cavidades subterráneas que forman parte de la arquitectura popular de Dueñas, pues -dice- “es la herencia que me han dejado mis antepasados y sobre la que se cimentará el futuro de mis vinos”. Está enamorada de las viñas y de su ubicación en suaves laderas mirando a la vega del río Pisuerga. Pero Amanda justifica esta defensa en lo que más valoraba de su padre, Remigio de Salas: no se dejó llevar por la corriente cuando todos desceparon y abandonaron la viticultura en los años 70. Él mantuvo las viñas e incluso plantó más. Gracias a sus padres y su empeño conservador, hoy la bodega Remigio de Salas de la DO Cigales está dentro de los circuitos de enoturismo. Amanda aclara que le da mucha seguridad tomar el timón al contar con los consejos que le dejó su padre, y con la fuerza y la ilusión de su madre Pilar que ha sido “el verdadero motor de la innovación” y la que más claro ha tenido el futuro que hoy comparten juntas.

Remigio de Salas, pionero de la DO Cigales
Las siglas PS –de Pablo Salas, abuelo de Remigio– han llevado el nombre de Palencia fuera de las fronteras. Remigio de Salas Jalón todos los días visitaba su bodega. Por la mañana, a la 1 en punto y siempre el mismo vino. Por la tarde, ‘la espuela’. No duda ba en defender aquellos vinos ‘claroscuros’ del pasado, que siguen teniendo mucha demanda al lado de los que se comercializan con DO. Formó parte del grupo de viticultores y bodegueros que crearon la Denominación de Origen Cigales.

Sus viñedos de Dueñas fueron la garantía para la pervivencia de la viticultura en Palencia, y su bodega tradicional es un ejemplo vivo del pasado. Se el iluminaba la cara cuando comentaba los éxitos de sus vinos Las Luceras, con un Bacchus de plata, el Pámpano y los 90 puntos de un concurso internacional. Pero insistía en su claro-oscuro de siempre, su Medinarosales. Con ironía recordaba cuando decía que su bodega era antigua “hoy la visitan miles de personas y agradecen que se haya mantenido la tradición”.

Balneario La Hermida
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